lunes, 10 de diciembre de 2012

1º ESO. Taller de escritura. Texto descriptivo: la topografía


En el último taller literario debíais componer un texto descriptivo que respondiese a esta pregunta: ¿Qué se ve desde la ventana de tu casa? Además, debía ser una descripción literaria y, por tanto, subjetiva.  Aunque todavía hay unos cuantos alumnos que no se esfuerzan demasiado, me ha alegrado comprobar que algunos están mejorando bastante el nivel de sus redacciones. Las que más me han gustado han sido las de Sheila, Nadia y Cosme. Estos son sus textos:


      Paisaje lluvioso, triste. Te dan ganas de llorar. Ninguna persona a la vista, solo patos y coches.

      En el horizonte una niebla espesa se asoma tímida, los árboles fuertes como una roca resisten cualquier tormenta. La niebla se rinde, se aleja.

      La lluvia, ansiosa por romper algún tejado, usa toda su fuerza. El humo de las chimeneas, más negro que nunca, calienta a la gente como si quisiera protegerla. 

      Ni sol, ni luna. Solo nubes y más nubes tapando el cielo azul.

                                     (Sheila Pousada Mouriño, 1º ESO B)

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      Nada más atravesar el portal de mi vivienda, un muro de piedras centenarias se levanta a más de dos metros para separar el misterioso, viejo, ruinoso y abandonado edificio de la calle Crucero.

      Frente a él un numeroso grupo de edificios, que no superan las tres plantas, recorre toda la cuesta. La cuesta es transitada por paseantes del Camino de Santiago, descansados después de haber dormido en la Casa de la Torre, convertida en albergue de peregrinos.

     En medio de la cuesta un campo abandonado acoge a numerosos gatos sin hogar en los que yo todas las mañanas me fijo.

                                        (Cosme Otero Amoedo, 1º ESO B)

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   Desde una ventana de mi casa se divisa un valle con muchas casitas de diferentes tamaños y colores; no están en línea recta ni tampoco agrupadas, sino esparcidas como pequeñas pinceladas en un cuadro. Son graciosas y divertidas porque están a distintas alturas que dan un toque especial y particular al paisaje.
   
    Acompañándolas hay muchas parcelitas con formas variadas. Algunas tienen animales; otras, hierbas muy altas; otras, plantaciones; y el resto... nada, simplemente naturaleza.

    Si observo el horizonte, mi mirada capta montañas enfrentadas, con una separación muy amplia entre ellas, que dan paso a Pazos. Todo este paisaje es muy bonito.

     Cada vez que lo veo, mis ojos se ponen a brillar como las estrellas en el cielo, y mi corazón, a latir como el sol en el universo.

    Cada vez que lo veo, me alegro de vivir en la montaña y, además, consigo olvidarme por un momento de todo y dejar atrás mis miedos.

                                                   (Nadia Cernadas, 1º ESO A)









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