domingo, 19 de octubre de 2014

3º y 4º de ESO: letrillas



  Al estudiar la poesía barroca hemos visto que uno de los tipos de poemas de inspiración popular más cultivados en este período es la letrilla. La letrilla es un poema formado por estrofas con versos de arte menor y rima generalmente consonante (suelen ser redondillas, quintillas o sextillas, simples o dobles). Al final de cada estrofa se repite siempre un mismo pensamiento a modo de estribillo. Además, es frecuente que ante el estribillo haya un verso de enlace, con la misma rima que el estribillo.

A continuación tenéis las dos letrillas más famosas de Góngora y Quevedo: "Ándeme yo caliente..." y "Poderoso caballero es Don Dinero", de las que hemos hablado en clase. Además del texto original, tenéis el audio con la versión musicada de Paco Ibáñez.

Traten otros del gobierno
 del mundo y sus monarquías,
 mientras gobiernan mis días
 mantequillas y pan tierno;
 y las mañanas de invierno
 naranjada y aguardiente,
 y ríase la gente.

 Coma en dorada vajilla
 el Príncipe mil cuidados
 como píldoras dorados,
 que yo en mi pobre mesilla
 quiero más una morcilla
 que en el asador reviente,
 y ríase la gente.

 Cuando cubra las montañas
 de blanca nieve el enero,
 tenga yo lleno el brasero
 de bellotas y castañas,
 y quien las dulces patrañas
 del Rey que rabió me cuente,
 y ríase la gente.

 Busque muy en buena hora
 el mercader nuevos soles;
 yo conchas y caracoles
 entre la menuda arena,
 escuchando a Filomena
 sobre el chopo de la fuente,
 y ríase la gente.

 Pase a media noche el mar
 y arda en amorosa llama
 Leandro por ver su dama;
 que yo más quiero pasar
 del golfo de mi lagar
 la blanca o roja corriente,
 y ríase la gente.

 Pues Amor es tan cruel
 que de Píramo y su amada
 hace tálamo una espada,
 do se junten ella y él,
 sea mi Tisbe un pastel
 y la espada sea mi diente,
 y ríase la gente.
                             
(Luis de Góngora)










Poderoso caballero
es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero
es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,

poderoso caballero
es don Dinero.

Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro.
Pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero 
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de noble descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,

poderoso caballero
es don Dinero.

Mas ¿a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,

poderoso caballero 
es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,

poderoso caballero
es don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,

poderoso caballero
es don Dinero.

Y es tanta su majestad
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,

poderoso caballero 
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,

poderoso caballero
es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(¡mirad si es harto sagaz!)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,

poderoso caballero
es don Dinero.

                                   (Francisco de Quevedo)



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