domingo, 18 de diciembre de 2011

3º ESO. Proyecto de escritura: Texto dialogado








Ya están corregidos y puntuados vuestros proyectos de escritura de este mes. Teníais que elaborar un texto dialogado siguiendo una pautas que se os habían indicado con antelación:

- Fase de investigación sobre las caracterísiticas del texto dialogado escrito en disintas obras de consulta (diccionarios de términos literarios y enciclopedias).
- Fase de planificación: selección de personajes. Debían ser dos interlocutores con papeles bien diferenciados, como un vendedor y un cliente, un confesor y un penitente, un maestro y un alumno, un enamorado declarándose a una chica...).
- Tras la selección de interlocutores y de la situación comunicativa, debíais resumir el argumento de la conversación, redactando un breve texto entre cinco y diez líneas.
- A continuación, debíais recoger en un esquema de qué modo iba a progresar el diálogo, es decir, realizar un diagrama de los núcleos temáticos de la conversación.
- Después ya podíais iniciar el borrador de vuestro escrito.
- Tras una larga fase de revisión (ortográfica, gramatical, estilística...) y de modificación, debíais entregar el texto definitivo junto a todos los materiales escritos que habíais elaborado previamente.

Los resultados son irregulares, pero debo decir que han mejorado sensiblemente respecto al mes pasado, lo que quiere decir que vamos en el buen camino. Desde luego, los textos siguen siendo defectuosos, pero si la mayoría de los alumnos han conseguido avanzar un pasito en el difícil terreno de la redacción, me doy por satisfecha.

A continuación, tenéis algunos de los mejores textos de vuestro compañeros. No son perfectos, pero podéis aprender bastante de ellos. Podéis dejar vuestras impresiones en forma de comentario: elogios o críticas constructivas. ¿Cómo se podrían mejorar estos textos? ¿Qué defectos les encontráis y cómo los subsanaríais?


PRIMER PREMIO. Autor: Gabriel Fuentes.


El alma se encuentra en una cueva. Al final de esta, hay un portón con dos antorchas encendidas a los lados y enfrente, un demonio.

- Hola -dice tímidamente el alma.
- Hola, señor, ¿desea algo? -pregunta el demonio.
- ¡No, no! No quería molestarle. Estoy de paso.
- Pues nada entonces. Adiós -dice el demonio, a pesar de que el alma sigue allí.
- Oiga, ¿no cree que hace un tiempo de locos?
- Sí, está algo raro.
- ¿Verdad? Y esas nubecillas amarillas amontonadas en esos cielos revueltos.
- No se lo niego.
- También está muy revuelta la liga española.
- Eso es muy normal.
- ¿Normal?
- Sí. De lo más corriente.
- ¿En qué se basa usted para decir eso?
- Hombre..., ya se ve.
- ¿El qué?
- No es necesario explicar nada.
- Pues no lo entiendo.
- El fútbol ya no es lo que era en el pasado.
- Y el fútbol no será lo que es en el presente. Eso lo sabe todo el mundo.
- Sí, pero los problemas van a ser los mismos.
- ¿Qué problemas?
- Uno es el liderazgo del Barça y el Real Madrid.
- ¿Eso es un problema?
- Yo lo veo así.
- ¡Vaya chorrada!
- ¿Por qué dice eso?
- ¡No es un problema, así los otros equipos se esfuerzan más!
- No lo había visto desde esa perspectiva...
- ¡Claro! A ver, ¿cómo pretende estar al tanto metido en una cueva?
- Es mi trabajo. Lo necesito.
- No me gustaría trabajar aquí, parece agobiante.
- Mire, la economía cae en picado, los políticos juegan al tenis con la crisis, los ministros no...
- ¿Qué ha dicho?
- Que la economía cae en picado.
- No, eso no, ¿qué ha dicho después?
- Que los ministros no cumplen...
- Antes de eso. Dijo algo acerca del tenis.
- ¡Ah, sí! Que los políticos juegan al tenis.
- ¿Y eso qué tiene que ver con la economía?
- Mucho.
- ¿Cuánto es mucho?
- Bastante.
- ¿Y cuánto es bastante si es mucho?
- ¡Le gustan las preguntas!
- Sí, la verdad... -dice el alma avergonzada-. ¿Me explica lo del tenis?
- Está bien... Lo que quise decir es que la economía es una pelota que se pasa de un bando a otro. Uno la cortan, otros la liftan, otros la...
- Recortan -dice entre risas.
- Qué gracioso.
- ¡Es broma! -reconoce el alma-. Esta metáfora le iría mejor a la gente, es decir, que pasamos por distintos bandos pero no permaneceremos quietos y estables.
- Sí, también se le puede aplicar a la crisis.
- Oiga, ¿le importa que le pregunte algo?
- ¿Es que no lo ha hecho ya unas mil veces?
- Esta vez es distinto.
- Adelante, pregunte lo que quiera.
- ¿Cobra mucho?
- Bastante.
- ¿De cuánto estamos hablando?
- 50.000 €.
- ¡¿Al año?!
- ¡No!
- Ah...
- Eso lo cobro cada mes.
- ¡Es una burrada!
- ¿Cuánto cobra usted entonces?
- Por favor..., eso no se pregunta.
- ¡Si me lo acaba de preguntar usted hace nada!
- No es lo mismo.
- Bueno, vale. No me lo diga.
- Pues no se lo digo.
- Pues ya está.
- Vale.
- ¡Bien!
- ¡De acuerdo! -grita el alma y quedan ambos en silencio durante un instante.
- ¿Tiene familia? -pregunta el demonio.
- No. Están todos vivos.
- Lo siento mucho...
- No pasa nada -dice triste y serio-. ¿Usted tiene familia?
- Sí, tengo dos hijos: una niña y un niño.
- ¡Qué suerte!
- Se llaman Lucía y Fernando, aunque los llamo Luci y Fer normalmente.
- Eso es un poco extraño.
- ¿Por qué?
- Si tengo un hijo y una hija y me llamo José María, ¿le pongo José al niño y María a la niña?
- A mí me parece bien. Así queda constancia de quién es el padre.
- Pero para eso están los apellidos.
- ¡Usted siempre tiene que buscarle el detalle a todo!
- No es por mal...
- Ya lo sé.
- Por cierto, ¿en dónde vives tú y tu familia?
- Tenemos un piso en Valencia, pero principalmente vivimos en la casa del lago.
- ¿Hay un lago en el infierno?
- Sí, hay muchos. También hay ríos y mares.
- ¿Qué me estás contando?
- No es broma. Lagos de magma hay a tutiplén.
- Ah..., lagos de magma -dice el alma.
- ¡Claro! ¿De qué van a ser si no?
- Bueno, después de esta charla, quiero decirte que no venía de paso.
- Sí, ya lo sé.
- Fíjate si cogí confianza contigo, que te estuve tuteando al final.
- Puedes tutearme, somos amigos.
- Soy amigo del diablo...
- Sí, venga, ve entrando.
- Ya que somos amigos, ¿me dejas encerrarme a mí mismo?
- Vale -le entrega la llave-, aún no me has dicho por qué te condenaron.
- Por fraude, robo y engaño -dice el alma, empujando al diablo dentro del infierno.
- Ja, ja, ja -se ríe el demonio-, ¡eres muy gracioso! Ahora abre.
- No creo que te lo tomes así más tarde, pero me alegra que te lo pases bien.
- Esto empieza a perder la gracia, ¡dame la llave!
- Adiós, ya nos veremos en otra ocasión -se despide el alma, caminando hacia la entrada de la cueva.






SEGUNDO PREMIO. Autora: Alba Otero



José, empleado de la empresa en la es directora Laura, ha entregado con tres días de retraso los informes que esta le había pedido.
José se acerca silencioso al despacho de su jefa, golpea la puerta y asoma la cabeza.

- Buenos días... -dice José.
- Buenos días, ¿qué le trae por aquí?
- He venido a pedirle disculpas.
- Disculpas aceptadas, puede volver a su puesto -la respuesta fue cortante.
- Quería hacerle una petición...
- Uste dirá.
- Debido a la cantidad de años y a mi experiencia...
- ¡Pare! ¿No está usted pensando en pedirme un aumento de salario, no?
- Mire, yo llevo invertidas en esta empresa miles de horas, eso tiene que valorarlo....
- ¿Miles de horas? Cobrando, porque usted trabaja lo justo.
- ¿Cómo se atreve a decirme eso? Soy el mejor empleado.
- Esta misma semana ha entragado los informes tres días después de la fecha límite.
- Es que... me he tomado mi tiempo para hacerlo correctamente.
- Ya, claro, por eso está sin terminar.
- ¡No lo iba a hacer todo yo!
- ¡El problema es que usted ho hace nada!
- La semana pasada le entregué tres informes, ¿eso es no hacer nada?
- Esos informes no deberían estar entregados hace seis meses.
- Bueno, nos estamos desviando del tema, ¿de cuánto sería el aumento?
- Pero señor, no va a haber aumento alguno.
- No lo entiendo.
- ¿El qué no entiende?
- Cómo es posible que no se me valore como trabajador.
- Dé usted gracias de que no lo despido.
- No tendría motivos para hacerlo -la reta.
- Esta mañana ha llegado a su puesto a las once.
- ¿Y?
- Su hora de entrada es a las ocho.
- Quería estar fresco, ya sabe, para rendir más.
- ¿Se está oyendo?
- Es verdad, siempre se queja de mi rendimiento, he tomado medidas.
- Medidas las voy a tomar yo inmediatamente.
- Ha recapacitado, ¿va a aumentarme el salario?
- No.
- ¿Va a ascenderme?
- Vo, está usted despedido, mañana no vuelva.
- Esto es injusto, jamás encontrará a un empleado como yo.
- ¡Dios lo escuche!

José se retira, en el fondo contento, pues a él no le gustaba trabajar. Mientras, Laura recibe felicitaciones de sus superiores: varios jefes habían intentado despedirlo de la empresa.




ACCÉSIT. Autor: Luis Miguel Mouriño.


- Buenos días, buen hombre.
- Lo mismo digo, ¿qué se le ofrece?
- Estaba buscando armadura y una ballesta.
- ¿Cuánto estaría dispuesto a gastar?
- Lo que cueste, no tengo problemas de dinero.
- Muy bien, pues tengo aquí una armadura que perteneció a uno de los guerreros más importantes de Inglaterra.
- ¿No tiene nada mejor?
- Es todo lo que puedo ofrecerle.
- Está bien, me la llevaré.
- Son trece mil maravedíes.
- ¿Y qué me dice de las ballestas?
- En este momento solo me queda una muy antigua, pero muy robusta y fuerte.
- Me la llevo.
- Todo.... son deiciséis mil maravedíes.
- Tenga usted.
- Muchas gracias, pero si no le importa, ¿para qué necesita usted una armadura y una ballesta?
- Me dirijo a Francia, donde ha surgido una pequeña revuelta.
- ¿Es usted caballero?
- No, solo soy un campesino que defiende su causa.
- ¿Le importaría que fuera con usted?
- En absoluto, pero ¿a qué se debe ese deseo?
- Estoy harto de estar aquí, todo el día en la armería.
- Bueno..., partiremos dentro de dos días, al amanecer.
- ¿Dónde nos encontraremos?
- En la plaza del pueblo, traiga caballo.
- Por supuesto. Hasta entonces.
- Hasta entonces, pues.



Además de los textos publicados, debo decir que otros muchos alumnos han mejorado considerablemente sus producciones desde el mes pasado. Entre ellos, Irene Barciela y Rocío. Quizá publiquemos sus escritos la próxima vez.






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