Entre los lenguajes no verbales más curiosos está el llamado "lenguaje de los abanicos", que tuvo mucha importancia en el siglo XIX, aunque su uso se remonta a mucho más atrás. Era un código complejo, donde importaba la apertura del abanico, su posición respecto del rostro y el cuerpo, el movimiento o su ausencia, entre otros factores. Aquí tenéis unos pocos ejemplos de algunos de los signos que lo forman:

Otro lenguaje curioso es el de las banderas, que se utilizaba en la navegación marítima, tanto de barco a barco, como de barco a tierra. Pero este lenguaje no es más que un código sustitutivo de la escritura: combinando dos banderas de cada vez, sujetadas en distintas posiciones, se componen todos los caracteres del alfabeto, como se aprecia en la siguiente imagen:

Notad la diferencia esencial entre los dos ejemplos de lenguajes no verbales: el del abanico es un lenguaje autónomo, independiente de la lengua española o de cualquier otra: sus signos no traducen letras ni sonidos de la lengua.
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