martes, 10 de enero de 2017

Resultado de la búsqueda del tesoro

¡Alumnos de 3º de ESO! ¡No sigáis buscando! La búsqueda ya ha dado frutos. La competición se detiene.

                       Resultado de imagen de el león y el ratón


Finalmente Iván Cernadas Fragueiro ha encontrado el tesoro que andábamos buscando. Se trataba de la famosa fábula de "El león y el ratón", que seguro que todos habéis oído alguna vez. Gracias a las pistas, Iván ha descubierto de qué autores se trataba, ha localizado la historia (una fábula o narración moralizante) y ha encontrado los textos concretos. A continuación los podéis leer.


 1. La primera versión es la de Esopo, el más famoso fabulista de la antigua Grecia. No se conoce mucho sobre él, pero debió vivir hacia los siglos VII o VI a. C. Aquí tenéis el texto original traducido:


"Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar.
Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.
-- Días atrás -- le dijo --, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán".




2. La segunda versión es la del Arcipreste de Hita en el Libro de Buen Amor, una versión en castellano escrita en cuaderna vía, la estrofa característica del mester de clerecía. Este es el texto:


Dormía el leopardo en la fría montaña,
tenía en la espesura su cueva soterraña.
Muy cerca los ratones jugaban en compaña;
al león despertaron con su fiesta tamaña;

el león tomó uno: ya lo iba a matar;
el ratón, por el miedo, comenzóle a halagar:
"No me mates, señor, pues no te podré hartar;
por darme tú la muerte no te puedes honrar.

¿Qué honor tendrá el león, el fuerte, el poderoso,
por matar al pequeño, al pobre y al cuitoso?
Es deshonra y desdoro y no es vencer hermoso,
pues matar a un ratón es loor vergonzoso;

aunque vencer es honra para el hombre nacido,
es gran maldad vencer al muy desfallecido,
que honra del vencedor depende del vencido:
su loor es tan grande cuanto es el del rendido".

Quedó con estos dichos el león contentado
y soltó al ratoncillo; cuando lo hubo soltado
le dio muy muchas gracias, se ofreció a su mandado:
en cuanto que él pudiese le servirá de grado.
Se marchó a su agujero, el león fue a cazar,
andando por el monte, él llegó a tropezar,
cayendo en unas redes que no puede cortar;
envueltos pies y manos, no se podía alzar;

comenzó a lamentarse y lo oyó el ratoncillo,
acercóse y le dijo:"Señor, traigo un cuchillo;
con aquestos mis dientes yo roeré un poquillo:
donde están vuestras manos abriré un gran portillo;

los vuestros brazos fuertes por allí sacaréis;
abriendo y estirando, las redes rasgaréis,
por mis chiquillos dientes hoy vos escaparéis;
perdonasteis mi vida y por mí viviréis".

Tú, rico poderoso, no quieras desechar
al pobre, y al mezquino no quieras apartar,
pues puede hacer servicio quien no puede pagar,
y aquel que nada tiene te puede aprovechar;

puede pequeña cosa y de poca valía
hacer mucho provecho y causar mejoría;
quien no tiene poder, dinero ni hidalguía,
tenga artificio y juicio, arte y sabiduría.


3. Versión en francés de Jean de Lafontaine, un fabulista francés del siglo XVII

"Il faut, autant qu'on peut, obliger tout le monde :
On a souvent besoin d'un plus petit que soi.
De cette vérité deux Fables feront foi,
Tant la chose en preuves abonde.
Entre les pattes d'un Lion
Un Rat sortit de terre assez à l'étourdie.
Le Roi des animaux, en cette occasion,
Montra ce qu'il était, et lui donna la vie.
Ce bienfait ne fut pas perdu.
Quelqu'un aurait-il jamais cru
Qu'un Lion d'un Rat eût affaire ?
Cependant il advint qu'au sortir des forêts
Ce Lion fut pris dans des rets,
Dont ses rugissements ne le purent défaire.
Sire Rat accourut, et fit tant par ses dents
Qu'une maille rongée emporta tout l'ouvrage.
Patience et longueur de temps
Font plus que force ni que rage".


4. Versión de Félix María de Samaniego, un fabulista español del siglo XVIII, el más importante junto a Tomás de Iriarte. Esta es su obra:

"Estaba un ratoncillo aprisionado
en las garras de un león; el desdichado
en la tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia;
al oír implorar la real clemencia,
responde el rey en majestuoso tono
—no dijera más Tito—: «Te perdono».
Poco después cazando el león tropieza
en una red oculta en la maleza:
quiere salir, mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El libre ratoncillo, que lo siente,
corriendo llega: roe diligente
los nudos de la red de tal manera,
que al fin rompió los grillos de la fiera.

Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso;
tal vez se puede ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado".





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